De pronto solo tengo ganas de
llorar. Siento que todo se desmorona a mi alrededor y que nada tiene sentido.
He estado años preguntándome como era estar realmente enamorada, pensando que
estaba defectuosa, rota, incapaz de sentir aquello que parece mover el mundo.
Amor. Una palabra que me sonaba
ridícula al mismo tiempo que me atemorizaba. No quería estar “defectuosa” solo
deseaba poder llevar una vida como los demás, ser capaz de abrir mis
sentimientos a alguien especial. Entonces una mañana te despiertas y sientes
que aun funcionas, que puedes albergar la semilla del amor, que el mundo a tu
alrededor tiene color.
Luego llega el miedo. ¿Cómo
actuar en momentos como estos? ¿Cómo expresan las personas sus sentimientos?
¿Puedo ser lo suficientemente buena para esa persona?
Después va la felicidad, una
felicidad que continua acompañada de dudas pero te hace sentir segura, porque
sabes que unos brazos te sostendrán te ayudarán a cultivar esos sentimientos y
darán buenos frutos. Sonríes estúpidamente, eso es lo que hace el amor, te hace
volverte estúpida y sonreír aun cuando no hay motivos para ello. Juega con tus
pensamientos, crea ilusiones. Te ves envuelta en una pequeña burbuja que se
mece con el viento y te aporta serenidad.
Pero las burbujas son frágiles,
se rompen. La caída es dura, te preguntas ¿por qué? No entiendes nada y las
cosas que te rodean dejan de tener lógica alguna. El mundo vuelve a ser gris,
aunque quieras ser positiva, aunque quieras pensar que todo es por un bien
mayor. Pero sabes que no habrá un futuro mejor, que todo es una mentira. Formas
sutiles de decir “no me gustas”. Te ahogas en tu propio llanto, deseas borrar
esos sentimientos, eliminar el pellizco que se aloja en la base de tu estómago
impidiéndote respirar.
Te azota la certeza, el saber, de
que exponer tus sentimientos a otras personas solo puede hacerte daño. Descubres
que fuiste una imbécil por creer que estar “defectuosa” era malo.
Ojalá estuviese defectuosa, ojalá
no tuviese que amar nunca más. Porque si amar significa sufrir, no respirar,
ahogarte… entonces prefiero no amar nunca más.
El amor es solo una ilusión.
Juega con tu mente haciéndote creer que eres feliz.