martes, 16 de abril de 2013

Magisterio Infantil ¡Un mundo por descubrir!



Antes de comenzar quiero aclarar que toda profesión es fundamental e importante para que el mundo salga adelante, pero hoy venimos a hablar del papel de las maestras y maestros.

Hoy en día la enseñanza no solo está desvalorada sino que el papel del docente se encuentra tirado por los suelos. Continuamente escuchamos cosas como: “Los médicos son más importantes porque salvan vidas” “La gente que estudia derecho tiene mucho más que aprender” “Los que estudian magisterio (especialmente infantil) están todo el día haciendo dibujitos”

Lo primero que debo aclarar es que, sí, es verdad, hacemos muchos dibujitos pero cada dibujo tiene detrás una larga elaboración teórica, nada se hace sin motivos ni justificaciones y todo debe quedar perfectamente reflejado. Los buenos maestros deben saber un poco de todo, nos enseñan desde medicina, psicología, sociología, política… Obviamente no se entra en la misma profundidad que en las propias carreras de dichas asignaturas.

Sí, es cierto, los médicos salvan vidas pero ¿Qué fue ese médico antes de llegar a donde estaba? Muchas veces grandes profesores se encuentran detrás de cada uno de esos médicos. Porque cuando eres maestra de infantil no sabes si el niño al que le estás enseñando a escribir pueda ser en el futuro un famoso escritor, o si aquel al que le enseñas ciudadanía llegará a policía. Los maestros aportan un granito de arena que marcará la vida de esos niños. Por las manos de un maestro pueden pasar futuros adultos de gran corazón o todo lo contrario. Los niños son el futuro del mundo, y entre otros, está en las manos de los maestros.
Puede llegar a ser una profesión muy gratificante y por ello es una pena que personas a las que no les gusten ingresen a la carrera, creando docentes que no están a gusto con su tarea y desquitan su malhumor con los alumnos.

Una maestra de infantil de mucho más que una simple profesora, es una segunda madre, es enfermera, es psicóloga, es alguien que debe saber y querer escuchar para ayudar. Que tiene que dejar los problemas fuera una vez traspasa el umbral del aula. Si sabes apreciarlos cada día te saludarán con una sonrisa, te contarán cosas que escapan a tu imaginación, son pequeños trastos en ocasiones, pero los niños pequeños no tienen maldad propia, imitan el modelo de adultos que tengan en casa, o en el barrio. Por eso es importante la colaboración de la familia con la escuela, es necesario que la semilla que se planta en la escuela infantil siga regándose y cuidándose desde la casa.

A continuación les dejaré algunos vídeos extraídos de youtube, junto con una pequeña experiencia personal..




Hace poco tiempo estuve de prácticas en una escuela por primera vez, debo decir que fue una experiencia sumamente gratificante. Nunca antes había deseado tanto que llegase un lunes, ni me había deprimido al ver que se acercaba el fin de semana. Levantarse cada mañana era una alegría y me preguntaba qué cosas me enseñarían ese día los niños, porque lejos de lo que parece ellos pueden mostrarnos un mundo más allá del que imaginamos.  

Las horas se escurrían entre mis dedos y cuando quería darme cuenta ya era el momento de la salida; un cuento y para casa. Lo único que en esos momentos pensaba era “quiero que llegue mañana” Los niños solo quieren que los entiendas, los escuches, los motives. Y comprobado por la experiencia queda que cuando a un niño le dices “¡Esto está fatal repítelo!” y le borras la tarea, el niño se cruzará de brazos aburrido y buscará otra diversión. Si por el contrario le dices “Bueno, esté de aquí te ha salido mejor ¿verdad? Entonces esté vamos a hacerlo más bonito porque eres capaz, mira que bien está aquí” Entonces el niño te sonreirá y se esmerará mucho más en realizar las cosas bien.
No descuidemos la infancia, no desvaloremos a los niños, no desvaloremos el papel del docente. Luchemos por un país con una buena educación y unos buenos docentes. :)

lunes, 1 de abril de 2013

¿Por qué haces las cosas?



“La vida está para vivirla” “Solo se vive una vez” “Disfruta del presente” “No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy” Son frases que estamos acostumbrados a escuchar en todas partes. Es más, en muchas películas nos bombardean con la importancia que tiene disfrutar al máximo cada momento pues cuando lleguemos al final y miremos hacia atrás lo único que nos quedará serán nuestros recuerdos. Y todo lo que no hayas realizado ya no tendrás oportunidad de recuperarlo. Por eso si algo te gusta de verdad lucha por ello, hay quien habla de “crear el futuro” yo hablo de “crear el pasado” Crea tu pasado, tus recuerdos, tu historia. Porque cuando llegues a la página final del libro que es la vida debes ser capaz de sonreír con orgullo por todo lo que has podido realizar.
Cada momento es especial, aunque estés únicamente sacándote un moco. Pero es lo único que tienes en ese instante. Nunca te arrepientas de nada.

Sin embargo en ocasiones me descubro pensando que estos pensamientos pueden ser quizás demasiado positivos y utópicos pues ¿Hasta qué punto podemos construir nuestra vida en la sociedad que vivimos? Nos encontramos en un mundo donde desde que nacemos nos preparan para trabajar, sin trabajo no hay dinero, sin dinero no hay comida, ni ropa, ni hogar, nada. Regidos por el capitalismo y el consumismo. Según la pirámide de las necesidades de Maslow nuestros intereses y deseos irán en aumento según vayamos cubriendo las más básicas de las necesidades: Fisiológicas, Seguridad, Afiliación, Reconocimiento y Autorrealización.



Hoy en día escasean muchas de las necesidades encontradas en los dos primeros apartados. Para poder tenerlos cubiertas es necesario el dinero, para el dinero es necesario el trabajo y para el trabajo ─y por supuesto mucho más─ los estudios. Mi pregunta es ¿Cómo no vamos a dejar para mañana las cosas si hoy tengo que estudiar, tengo que buscar trabajo, tengo que preocuparme por el futuro?
Hay muchos tipos de personas, a algunas se les da muy bien estudiar, a otras no les gusta, otras tienen serias dificultades para lograr un simple aprobado. Si te concentras en sacar buenas notas ─porque en una sociedad competitiva el cinco no sirve de nada─ entonces puede ser que te falte tiempo para las demás. Este es mi caso. Si quiero aprobar con buenas notas entonces no puedo hacer actividades extraescolares y a lo largo de mi vida he dejado muchas cosas que me apasionaban, otras ni las he comenzado. Cuando pienso esto realmente siento ganas de llorar pero entonces me digo ¡Eh! ¿Y para que estudias? ¿Qué te motiva a hacer algo que te roba tanto tiempo? Estudio para cumplir uno de mis grandes sueños. Ser profesora de magisterio Infantil, poder plantar mi granito de arena en los que un día serán el futuro del mundo. Ayudarles a aprender y aprender con ellos. ¿Y es que acaso no es eso lo que has querido ser desde pequeña? En este aspecto estudiar es solo una inversión a largo plazo.

Y yo te pregunto ¿Y tú? ¿Por qué haces las cosas? Da igual el sacrificio que conlleve, no importa que a los demás tú decisión le parezca algo incorrecto. ¿Quieres ser barrendero? ¿Es el sueño de tu vida? Entonces adelante, porque el mundo no funcionaría sin gente que limpie la ciudad. ¿Médico? No te rindas y sigue adelante porque de tu trabajo dependerá la vida de miles de personas. Y si no te gusta estudiar, si lo que quieres es viajar toda tu vida y vivir grandes aventuras te animo a que encuentres la forma de hacerlo.

Es tú vida y solo tú podrás dar con la llave que te deje llegar a lo que aspiras de la forma más apropiada. Que nadie dirija tus decisiones y sobretodo nunca pierdas de vista tu meta.

Nunca olvides porque haces las cosas.